-EL PERITAJE EN CASOS DE VIOLENCIA DOM?STICA

Fecha 11/9/2009 17:50:00 | Tema: Articulos



En nuestras culturas se supone que las mujeres no deben usar la violencia para defenderse de un ataque potencial y mucho menos de sus esposos. Las mujeres agredidas, entonces, est?n sometidas a un doble v?nculo. Si se quedan en su casa seguir?n siendo agredidas y, tal vez, asesinadas. Si se separan, la probabilidad de que puedan ser v?ctimas de un homicidio sube en forma significativa. Indistintamente de lo que la mujer agredida haga, ella nunca est? segura.


Obviamente las mujeres agredidas no han sido entrenadas para combatir f?sicamente con un hombre. Los hombres, por lo contrario, han aprendido a usar sus pu?os o partes de su cuerpo como armas. Para pelear equitativamente con un hombre, una mujer necesita un arma.

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El peritaje en casos de violencia dom?stica



Dra. Gioconda Batres M?ndez Directora Programa Regional de Capacitaci?n contra la Violencia de G?nero y Trauma Instituto Latinoamericano de Naciones Unidas para la Prevenci?n del Delito y Tratamiento del Delincuente.

En nuestras culturas se supone que las mujeres no deben usar la violencia para defenderse de un ataque potencial y mucho menos de sus esposos. Las mujeres agredidas, entonces, est?n sometidas a un doble v?nculo. Si se quedan en su casa seguir?n siendo agredidas y, tal vez, asesinadas. Si se separan, la probabilidad de que puedan ser v?ctimas de un homicidio sube en forma significativa. Indistintamente de lo que la mujer agredida haga, ella nunca est? segura.


Obviamente las mujeres agredidas no han sido entrenadas para combatir f?sicamente con un hombre. Los hombres, por lo contrario, han aprendido a usar sus pu?os o partes de su cuerpo como armas. Para pelear equitativamente con un hombre, una mujer necesita un arma.


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Sistema estratificado por sexos


La estratificaci?n de los sexos hace referencia al hecho de cuanto mayor es el nivel de estratificaci?n entre los hombres y las mujeres, mayor es la desigualdad; que siempre ha significado alg?n grado de desventaja femenina (Saltzman, 1989). Vivimos en sociedades en donde el desnivel entre hombres y mujeres es en diversos grados, y siempre desfavorable para las ?ltimas.



Las t?cnicas que los ofensores usan para subordinar a las mujeres sometidas a la violencia dom?stica, son las mismas que han usado aquellos quienes torturan a otros seres humanos. Un agravante es que las mujeres agredidas viven cautivas en sus casas, como prisioneras de guerra. Ellas creen que no pueden ir a ninguna parte. El cautiverio no es solamente una situaci?n f?sica sino que se introyecta como un mandato psicol?gico. En situaciones de cautiverio el agresor se convierte en la persona m?s importante, moldea las percepciones de la mujer y le dice que no puede irse porque sino la mata. Ella as? lo cree, adem?s de que esto no es una fantas?a; por lo contrario, con frecuencia sucede en nuestra sociedad (Herman, 1992).



Un ejemplo son las cifras de las mujeres asesinadas en Costa Rica durante el pasado y presente a?o: 23 mujeres en el 2002 y 6 mujeres en el 2003. (Fuente: ?rea de Violencia de G?nero del INAMU de enero del 2002 al 23 de junio del 2003).



La meta del ofensor es esclavizar a la mujer para lo cual usa m?todos efectivos para establecer el control, como lo es la violencia psicol?gica sistem?tica. El miedo es paulatinamente incrementado, el ofensor se convierte en el dador de la vida. Las t?cnicas para destruir su autonom?a se caracterizan por el control de su cuerpo, sus funciones y su mente. Cuando ?l ha ganado el control completo de la actividad, la conducta y los sentimientos, se convierte en una persona omnipotente. El ofensor tiene siempre m?s poder que la mujer agredida.



?Poder se define como la habilidad de personas o grupos de provocar la obediencia de otras personas o grupos, incluso ante la oposici?n?. (Saltzman, 1989. pp.40).



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A manera de antecedentes



Cuando en 1987, COHEDUCA me solicit? hacer un peritaje en Belice en el caso de una costarricense que hab?a matado a su esposo, un pastor, me fui acompa?ada s?lo de la compasi?n y de la poca informaci?n sobre peritajes en violencia dom?stica. Esta mujer, en caso de que resultara culpable, estaba condenada a morir, dado que conforme a las leyes de este pa?s, esto era una posibilidad. Despu?s de esta intervenci?n y la de otra costarricense, R.M., quien asesin? a su esposo violento que adem?s abus? sexualmente de su hija, la Defensa P?blica Costarricense me ha solicitado acompa?arles en varios casos en donde media la violencia dom?stica.

No fue hasta 1991, que el Programa Regional de Capacitaci?n contra la Violencia Dom?stica del ILANUD que dirijo, invit? a la Dra. Lenore Walker a dar una serie de conferencias y aprend?; entre otras cosas, que un perito experto es una especie de educador de los jueces y de los otros interventores de los procesos judiciales.

La Dra. Walker hizo suficiente ?nfasis en que la actuaci?n de estas mujeres agredidas cuando comet?an el homicidio de su esposo agresor, era en defensa propia y no por venganza.

Desde mi experiencia ha sido poco frecuente encontrar que una mujer agredida premedite el homicidio de su esposo agresor. Muchos homicidios dom?sticos ejecutados por mujeres ocurren en medio de un episodio de abuso que se ha intensificado al punto de constituirse en un peligro inminente. Ella usa generalmente un arma que est? a su alcance. Muchas de ellas han tratado por todos los medios de detenerlos antes del episodio violento por medios conciliadores; acudiendo a la justicia, apelando a la religi?n. Debido a que nada ha funcionado, su ?nica opci?n ha sido usar un arma mortal con el prop?sito, seg?n su criterio, de detener el ataque subsiguiente, o para defenderse del que ocurre.

Muchas de ellas los han atacado cuando est?n desprevenidos o dormidos, dado que el poder del hombre es tan inmenso ante la mujer agredida que ella cree que no tendr? ninguna posibilidad de sobrevivir si ?l estuviese despierto o prevenido. Por lo contrario, los hombres no necesitan que la mujer est? desprevenida para matarla. La mujer, por una serie de complejos mecanismos psicol?gicos y neuroqu?micos, percibe la agresi?n como inminente.

Para quienes tratamos a mujeres agredidas es muy importante aceptar los conocimientos y el an?lisis de la situaci?n de que dispone la persona que se defiende leg?timamente. En los casos en que las mujeres han argumentado que cuando el agresor se despierte o regrese las va a matar, ellas creen con certeza que suceder? porque han aprendido a identificar una serie de elementos donde la agresi?n ha tenido una gran letalidad.

Este es el caso que en 1995 me solicitaron evaluar; una mujer de 26 a?os acusada de homicidio calificado. Ella hab?a actuado cuando el esposo estaba dormido, tom? un machete y lo atac? produci?ndole la muerte. Esta mujer fue objeto por cuatro meses de violencia extrema, violada por v?a anal y vaginal estando embarazada. Cuando llegaba ella de trabajar ?l le examinaba la vagina con un foco para demostrar que no hab?a tenido relaciones sexuales. El compa?ero, la golpeaba todos los d?as con el pu?o o lo que tuviera en la mano. La cortaba sistem?ticamente con un pu?al, la mord?a sin raz?n alguna. No la dej? dormir por 22 d?as en constante amenaza de que la matar?a a ella y a sus hijos; seg?n consta en el expediente judicial. Por unanimidad y en aplicaci?n de la causa de justificaci?n de estado de necesidad, se declar? absuelta de toda pena y responsabilidad por los hechos.

Considero este caso como paradigm?tico de la situaci?n de la mujer agredida, en donde claramente se observa la diferencia de poder, el cautiverio, la impotencia por defenderse, el estado de terror e internalizaci?n del mismo; de tal forma que la v?ctima tiene que actuar cuando ?l est? dormido. Aunque utilic? el Desorden de Estr?s Post Traum?tico (DSPT) en este peritaje, no aparece en el expediente judicial, pero s? fueron escuchados con atenci?n los argumentos que explicaban a los jueces sobre lo psicol?gico, lo g?nerico y sobre los or?genes de la conducta de esta mujer.

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Perspectivas te?ricas




Mi base te?rico-social fundamental hace ?nfasis en el desbalance de poder entre hombres y mujeres en general, y muy especialmente en la familia donde se comete violencia, y es abismal.

En 1992 la Dra. Lenore Walker fue invitada de nuevo a Costa Rica por el Programa Regional de Capacitaci?n contra la Violencia Dom?stica del ILANUD.

La Dra. Walker teoriz? sobre lo que ocurrir?a a las mujeres agredidas, en un intento por explicar que la responsabilidad de la violencia era del agresor. Formul? lo que se conoce como el ciclo de la violencia. Adem?s propuso el S?ndrome de la Mujer Agredida, muy similar al Desorden de Estr?s Postraum?tico, para explicar los cambios afectivos, psicol?gicos y conductuales que sufren las mujeres agredidas. Acu?? tambi?n el concepto de invalidez aprendida, herencia de la teor?a conductista, para explicar por qu? las mujeres no se iban de las situaciones de violencia.

Este S?ndrome no fue incluido en el Desorden de Estr?s Postraum?tico en el DSM-IV o CIE ?10; manuales diagn?sticos oficiales de la Asociaci?n Psiqui?trica Americana y Organizaci?n Mundial de la Salud respectivamente. Consider? que se requer?a homogenizar la comunicaci?n entre peritos y jueces y fue entonces que analic? las virtudes del DEPT, que conforman una explicaci?n cl?nica que puede ayudar a los jueces a entender las din?micas, emociones y secuelas que se dan en las mujeres agredidas. Sin embargo, creo que el DEPT tal como aparece en el lenguaje psiqui?trico es insuficiente. (Sim?n, 1995). La Dra. Judith Herman ha ampliado este diagn?stico y le llama Desorden de Estr?s Post Traum?tico Complejo (Batres, 1997).

El hecho de conceptuar el hogar como un espacio de cautiverio, en los casos donde existe violencia, es para m? de fundamental importancia ya que nos permite entender lo atrapadas que est?n las mujeres; situaci?n que un observador sin experiencia desestimar?a (Herman, 1992).

Herman incluye en el S?ndrome de Estr?s Postraum?tico Complejo a rehenes, sobrevivientes de campos de concentraci?n, personas sujetas a sistemas totalitarios en la vida sexual y familiar; tales como sobrevivientes de violencia dom?stica del abuso f?sico infantil y de la explotaci?n sexual organizada.

Es v?lido agregar que cuando las categor?as, criterios y definiciones contenidas en el DSM-IV se emplean en medicina forense, existe el riesgo de que la informaci?n se malinterprete o se use en forma incorrecta. Esto por las discrepancias entre los asuntos legales y la informaci?n del diagn?stico cl?nico. El conocimiento de los jueces, fiscales y defensores de la terminolog?a es importante.

Es as? como he participado en numerosos casos de mujeres agredidas que han matado a su agresor, desde mi teor?a y mi perspectiva.


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Otras posiciones te?ricas



Algunos autores/as, entre ellos Carcedo (2001), exponen su cr?tica a esta posici?n. Diciendo que desde el sector salud se ha tenido una tendencia a abordar la violencia como si se tratara de una enfermedad, y que no se debe trazar una relaci?n autom?tica entre trauma y violencia. Adem?s de que consideran que una explicaci?n intra ps?quica es inadecuada.

Larrauri (1995) tambi?n cuestiona el uso de la palabra s?ndrome, que significa lo mismo que desorden en la terminolog?a psiqui?trica; argumentando que da una imagen de la mujer maltratada como enferma mental. Individualiza el problema y evita al derecho pronunciarse sobre el juicio que le merece el acto de la persona que durante a?os maltratada se defiende matando al sujeto que la tiraniza y que esta terminolog?a oscurece el debate fundamental e implica que el acto realizado, la defensa, no est? justificado.


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Utilizaci?n del Diagn?stico en Am?rica Latina




All? desde la trinchera, puedo decir que he construido una experiencia de investigaci?n etnogr?fica, tan valiosa como cualquier otro marco te?rico.

Como parte del trabajo realizado por el Programa Regional de Capacitaci?n contra la Violencia Dom?stica, he capacitado jueces en Am?rica del Sur y Centroam?rica, as? como a t?cnicas del Sistema Judicial, Psic?logos/as, Trabajadores/as sociales y personal de oficinas de atenci?n a la v?ctima; compartiendo con ellos y ellas la pertinencia del Diagn?stico del DEPT. Este diagn?stico se utiliza con relativa frecuencia en Latinoam?rica, en ni?os/as abusados/as sexualmente, adolescentes y mujeres violadas y agredidas; especialmente en pa?ses en donde he capacitado, tales como Paraguay, Uruguay y Centroam?rica.

En El Salvador y Guatemala ha sido utilizado en casos de mujeres agredidas que matan, seg?n conversaciones personales con la Licda. Evelyn Alvarenga, quien fuera coordinadora de la Defensa P?blica y Jurista de El Salvador, y con personal de la Oficina de Defensor?as P?blicas de Guatemala.

En Costa Rica se ha utilizado en varios casos evaluados por m? desde 1991, ganando terreno en los reportes forenses oficiales.


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C?mo identificar el DSPT





A continuaci?n explicar? algunos de los elementos que creo indispensables para entender el DSPT.

Las bases biol?gicas del DSPT son distintas de la biolog?a del estr?s, ya que se trata de un proceso que prosigue a?n despu?s de que la situaci?n estresora deja de estar f?sicamente presente. (Bobes, 2000).

Es el ?nico trastorno cuya etiolog?a se relaciona directamente con acontecimientos traum?ticos externos, y se refiere a personas que est?n en peligro grave. Debe tomarse en cuenta que la persona no es portadora de enfermedad psiqui?trica hasta el momento de los acontecimientos traum?ticos. En relaci?n con la exposici?n al trauma, se debe considerar que el desorden es frecuente en tanto la persona resulte expuesta a dos o m?s experiencias devastadoras. (Benassini, 2001).

Expertos afirman que la sintomatolog?a del estr?s postraum?tico forma parte de una respuesta normal en la experiencia de una situaci?n catastr?fica. Se puede desarrollar tambi?n, despu?s de sufrir acontecimientos estresantes de baja magnitud.

Agresiones repetidas, como la violencia dom?stica, favorecen su evoluci?n a la cronicidad. Desde el punto de vista pericial esto es de gran importancia, ya que estas circunstancias influyen de forma directa en la relaci?n de causalidad entre el acontecimiento traum?tico y el desarrollo del trastorno.

Una de las principales dificultades que presentan estos casos para el perito son las fuentes de informaci?n. En la mayor?a de los casos el diagn?stico tiene que basarse en el relato de la persona sobre sus propias vivencias.

La percepci?n de la amenaza es el mejor predictor de la misma amenaza. El suceso vivido no tiene necesariamente que encontrarse fuera del marco habitual de la experiencia humana. De esta manera se eliminan componentes de subjetividad y se incluye la violencia dom?stica. El elemento nuclear de este trastorno es la percepci?n de amenaza incontrolable por parte de la v?ctima a su integridad f?sica y psicol?gica. Por lo tanto la ?actualidad? de la agresi?n parece no ser relevante.

Respecto a la violencia familiar, seg?n Echebur?a (1995), el trastorno est? presente en la mitad de las v?ctimas de este tipo de violencia; similar a la prevalencia que se reporta en las agresiones sexuales. En mi experiencia est? presente en el 90% de los casos.

Un estudio realizado por el Programa Regional contra la Violencia Dom?stica con 225 sobrevivientes adultas de violencia sexual, utilizando la escala de gravedad de s?ntomas del DEPT de E. Echebur?a y colegas (1994), report? esta prevalencia en el 90%.

A continuaci?n desarrollar? algunos conceptos que creo importante que el derecho conozca sobre el DEPT y las alteraciones que genera (Bobes, 2000):

1. Las personas que lo sufren no pueden confiar en sus reacciones para analizar el entorno y su propio estado de ?nimo, debido a alteraciones del Sistema Nervioso Central.
2. Existen alteraciones en su capacidad para procesar informaci?n, debido al miedo permanente a que se activen los mecanismos de alarma (ansiedad, hipervigilancia, reacciones del cuerpo no deseadas, sobresalto).
3. Las situaciones irrelevantes se convierten en recordatorios del trauma. Tienen un sistema de percepci?n alterado, ya que responden a est?mulos que recuerden el trauma y no a la peligrosidad o severidad del est?mulo.
4. Embotamiento. Cuando se produce un trauma se desencadenan alteraciones de la conciencia y estas producen situaciones parecidas a la hipnosis. La persona pierde el sentido ordinario del tiempo y ubicaci?n corporal. Esta es una reacci?n con frecuencia observable en la mujer agredida minutos antes de ejecutar un acto violento.
5. Amnesia. Respuestas neuroqu?micas protectoras se desencadenan durante los traumas. La memoria es la que codifica, almacena y recupera los recuerdos, que pueden verse alterados.

Dado que la violencia dom?stica en todas sus manifestaciones y la violaci?n, son eventos suficientemente aterrorizantes como para producir estas alteraciones en el Sistema Nervioso Central, han sido incluidas estas categor?as en el diagn?stico del DEPT como causantes del mismo (DSM IV, 1996).

Este criterio cl?nico me ha ayudado a comprender la letalidad de la violencia dom?stica, de tal manera que no es s?lo un acontecimiento doloroso psicol?gicamente, sino que es capaz de producir alteraciones neurol?gicas y conductuales. Las bases biol?gicas de este desorden representan los tallos a largo plazo del organismo para recuperarse de una situaci?n traum?tica, o las reacciones a sucesos traum?ticos que no est?n ocurriendo en el tiempo real (Saiz Mart?nez, 2000).

En la actualidad existen una gran cantidad de evidencias que indican que hay una alteraci?n en los sistemas glutamat?rgico, serotonin?rgico, adem?s de los sistemas neuroendocrinos que cumplen una funci?n fundamental en este desorden (Saiz Mart?nez, 2000).

La liberaci?n de opiodes end?genos, cuya funci?n es producir analgesia emocional y alivio, ha sido tambi?n estudiada. Esto significa que la aparici?n de comportamientos que causan dolor se deben a una secreci?n inadecuada de opiodes end?genos frente a situaciones adversas. (Saiz Mart?nez, 2000).

Trat?ndose de un problema reactivo y no de una enfermedad psiqui?trica hereditaria, ni previa al estresor; en casos de violencia dom?stica el diagn?stico no me parece biologizante ni tampoco individualista. Las causas y los efectos de la Violencia Dom?stica son de orden social, son producidos por otros seres humanos as? como sucede en la guerra y el terrorismo. Nadie dudar?a si catalog?ramos las secuelas de las guerras en los/as sobrevivientes como un problema de salud p?blica, dado la gran cantidad de los mismos/as, tal como se ha dado en sobrevivientes del holocausto y otro tipo de genocidios en la humanidad. El miedo tiene m?ltiples caras. Al vivir bajo el imperio del miedo, tal como prisionera en el campo de concentraci?n, la mujer agredida va perdiendo tambi?n identidad. (Ferreira, 1996).

De tal manera que quienes proponen eliminar cualquier explicaci?n biol?gica y psicol?gica en el an?lisis de las secuelas de la Violencia Dom?stica pareciera que se est?n enredando en sus propios argumentos.


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Los sesgos de g?nero





El sistema penal ha entrado lentamente a analizar la situaci?n de la violencia dom?stica, sin aceptar con facilidad que una mujer agredida que mata a su esposo en situaciones no t?picas, lo hace en defensa propia. Larrauri (1995) afirma que el derecho penal es un instrumento masculino y est? lleno de estereotipos, actitudes y mitos que comparten los juzgadores masculinos y femeninos. En capacitaciones a Jueces de Guatemala, Paraguay y Costa Rica; el Programa Regional de Capacitaci?n contra la Violencia Dom?stica utiliza un instrumento para medir mitos de los operadores de justicia. Los resultados no sorprenden, los porcentajes son elevados. (Batres, 2002. Ponencia: La respuesta a la violencia sexual en Am?rica Latina.)

Las juezas han desempe?ado en Estados Unidos y Costa Rica un papel importante para eliminar los sesgos por g?nero. Dice Winkler: ?Las juezas son la conciencia del Poder Judicial? (Winkler, 1992, p?g. 19).
Ellas han realizado un gran trabajo en nuestro pa?s, Paraguay, Uruguay; para mencionar algunos, en el combate contra los estereotipos en los juzgadores y para cuestionar el derecho penal en cuanto masculino.

Otra de las razones pudiese ser que en el tiempo que la doctrina se cre? el tema no estaba presente en el tapete de las discusiones, por lo tanto, se dio una sobregeneralizaci?n en el origen y la aplicaci?n, partiendo de supuestos masculinos, generaliz?ndolos a experiencias femeninas; arreglos que siempre le quedan cortos a las mujeres. Tambi?n porque las explicaciones cient?ficas como el DEPT han ingresado hace muy poco en los textos psiqui?tricos para ayudar a entender que las mujeres agredidas se encuentran en peligro inminente de muerte, no solamente porque lo est?n (esto es una realidad) sino porque su sistema nervioso central as? lo interpreta, al da?arse su capacidad de finalizar la respuesta defensiva.

Esto no es subjetividad femenina, que es t?rmino peyorativo, sino certeza. Esta certeza, provenga de la situaci?n real del entorno o del recordatorio del sistema nervioso central de la situaci?n real, tiene para m? gran relevancia.

Estas explicaciones persiguen mejorar la comprensi?n de los fen?menos sociales, psicol?gicos y fisiol?gicos que interact?an en la producci?n de conductas defensivas. No debo ser incluida en el colectivo de las biologistas al que nunca he pertenecido, pero tampoco al de las que se resisten a aceptar que los avances cient?ficos nos proporcionan mejores elementos para comprender la problem?tica de las mujeres, sin medicalizarlas, ni considerarlas enfermas mentales. Quien haga esa interpretaci?n, puede correr el peligro de utilizar la teor?a de acuerdo con sus propios prejuicios o carencias conceptuales.

Como no soy abogada, no es mi papel argumentar si el concepto de leg?tima defensa debe ser modificado, pero s? creo que los que intervengan en los procesos en los que las mujeres est?n involucradas, deber?an ser apoyados/os por peritas/os que manejen a profundidad las teor?as sobre la violencia dom?stica, desde la perspectiva del poder masculino y la inferioridad femenina, las secuelas de la misma y el c?mo se explican las reacciones. Esfuerzo que requerir? hacer algunos cambios que no siempre tendr?n que ver con el derecho, que es masculino, sino con la aceptaci?n de que vivimos en sociedades patriarcales en donde el poder masculino es ejercido desde distintos ?mbitos sociales y privados.

Y es tambi?n importante mantenernos alertas porque, cu?nto mayor sea la sensaci?n de amenaza percibida por los grupos hegem?nicos patriarcales de sus posturas, m?s probable es que hagan presi?n contra el cambio del sistema jer?rquico de los sexos.

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Bibliograf?a



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